Active membrane transport and receptor proteins from bacteria.
M. Saidijam, K.E. Bettaney, G. Szakonyi, G. Psakis, K. Shibayama, S. Suzuki, J.L. Clough, V. Blessie, A. Abu-bakr, S. Baumberg, J. Meuller, C.K. Hoyle, S.L. Palmer, P. Butaye, K. Walravens, S.G. Patching, J. O’Reilly, N.G. Rutherford, R.M. Bill, D.I. Roper, M.K. Phillips-Jones and P.J.F. Henderson.
Los lípidos que conforman la membrana celular de las bacterias es inherentemente impermeable a los nutrientes que requiere para su metabolismo, por lo tanto la importación de nutriente así como la secreción de desechos debe ser llevada a cabo por proteínas de transporte, cuyas actividades dependen de la energía metabólica de la bacteria, puesto que conducen el transporte de los solutos en contra de un gradiente. Algunos ejemplo de dichas proteínas transportadoras son las de transporte activo primario dependiente de ATP, transporte activo secundario azúcar H+ o antibiótico/H+ y la acción de la fosfotranferasa.
Adicionalmente la membrana bacteriana contienen proteínas que, por decirlo así, son sensibles a las condiciones ambientales y a través del sistema de estímulo/respuesta de dos componentes (TCS, por sus siglas en inglés), facilitan una respuesta adecuada ante un estímulo dado; la baja abundancia de estas proteínas membranales y su naturaleza hidrofóbica, dificultan la isolación de la cantidad necesaria como para poder determinar su estructura tridimensional.
Debido a lo anterior se han desarrollado varias estrategias para determinar la expresión de los genes que codifican para el transportador y el receptor, dichas técnicas se han desarrollado principalmente en E. coli, los resultados de la expresión son entonces amplificados para que las proteínas codificadas por los genes representen del 5-35% de las proteínas en la membrana interna.
Dependiendo de su topología, las proteínas son producidas con RGSH6 o una etiqueta Strep en el carboxilo terminal del polipéptido, lo cual permite una purificación en miligramos de la proteína para la cristalización y para los estudios de resonancia magnética nuclear (NMR).
Con la combinación de las técnicas que se describen en el artículo se podrá, en un futuro descubrir las estructuras de los transportadores y de otras proteínas membranales lo cual ayudaría a desarrollar medidas de prevención o de tratamiento para infecciones bacterianas.
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